Tal como ella misma lo manifestó en reiteradas oportunidades, Mirtha Legrand le dio su vida al público. Hoy, la diva de los almuerzos cumple 99 años, de los cuales 58 pasaron frente a las pantallas, tanto las del cine como las de televisión. Pero la gloria se apagó por momentos para la conductora más longeva de la Argentina, porque su vida estuvo atravesada también por intensos dolores que en diferentes oportunidades opacaron la felicidad del éxito.
Las últimas tres décadas de la vida de Mirtha estuvieron marcadas por los momentos más difíciles de su vida. Tres muertes pusieron a prueba su fortaleza, cambiando su rutina diaria tal como la conocía. La muerte de su esposo, Daniel Tinayre, en 1994; la de su hijo, Daniel Andrés Tinayre, en 1999; y la muerte de su hermana Silvia Legrand, en medio de la pandemia, en 2020, fueron quiebres en su historia.
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El año pasado, en su mesa, un invitado le consultó a Mirtha qué era lo que más extrañaba en su vida. “No te puedo contestar qué es lo que más extraño… pero seguramente a mis seres queridos que ya no están conmigo. Mi hermana, Goldy; Daniel, mi hijo; Daniel…”, reflexionó.
Mirtha Legrand y Daniel Tinayre se conocieron en un set de filmación mientras ella protagonizaba “Cinco besos”. El flechazo fue instantáneo y se casaron un año después, en 1946. La pareja revolucionó el cine argentino y estuvieron juntos casi 50 años, hasta que él murió a causa de hepatitis B. La conductora siempre se refirió a él como “el hombre de su vida”. Al retomar sus almuerzos, pidió que la presentaran como “Señora Mirtha Legrand de Tinayre”.
Solo unos años después, en 1999, su hijo fue diagnosticado con un cáncer de páncreas que acabó con su vida al poco tiempo. La doble pérdida de Mirtha en cinco años le demandó años de recuperación. Danielito –como lo llamaban para distinguirlo de su padre– detestaba la vida pública, por lo que no mantenía una relación demasiado cordial con sus padres. Además, pertenecía a la comunidad LGBT y estaba en pareja con Roberto Gerosa, una situación que, se comenta, causaba disgusto a Mirtha. Pese a ello, la “Chiqui” lo llevó consigo a su casa para cuidarlo en los últimos momentos de su vida.
El último episodio que le dio un enérgico golpe a Mirtha fue la muerte de su hermana melliza Goldy. El 1 de mayo de 2020, cuando el mundo atravesaba la pandemia por el COVID, Goldy se acostó a dormir la siesta y nunca más volvió a despertarse. Solo un año antes había fallecido su hermano, José Martínez Suárez, lo que acrecentó la pena de la conductora. Pero la muerte de su melliza fue terrible, porque la cuarentena impidió que sus seres queridos pudieran despedirla correctamente.
“Pienso en la muerte –se sinceró Mirtha en una entrevista en 2010–. El que dice que no lo hace, miente. Pero no tengo miedo de morirme; soy católica. Eso sí: me daría mucha pena, porque no quiero dejar a mis seres queridos. Gracias a Dios tengo salud y me cuido bastante. Además, creo en el destino. Está todo marcado”.